martes, 10 de febrero de 2009

¿En qué le puedo servir?

Me ha sonado esa farsa en un banco local. La señorita me dijo “¿en qué le puedo servir?” Mientras se miraba las uñas, después como que buscaba algo en su bolso, luego preguntó por un papelito a la otra seño de al lado… me soltó una risita (que falsa me dije en mis adentros)…

'Malaya' suerte la mía, llamaron por teléfono. Pa’ qué te digo… haber, decía: “no para nada… (y yo qué –contestaba en mis adentros- pintado estoy) dígame… ajá… no le creo. Vaya, está bien… para servirle”. Otra vez la palabra… pero esta vez si fue con cariño. Continuó… “sí le llamo luego… sí, ya le dije…”

Yo esperando ahí sentado en frente… quería gritar. Mejor respiré profundo y “contá hasta diez” me decían mis recuerdos de consejos para mantener la calma. De plano que alguna cámara me registró con cara de sospechoso…

Que le voy hacer, estaba enojado.

Después de un rato, me repite esa su frase… esa que te dije. De seguro que le respondí muy serio porque me miró con cara de pocos amigos. Ahora sucede que yo le “jodo” su rato de alegría…

Cabal me acordé de una licda., que comentó en clase esto de “¿en qué le puedo servir?” Me reí de ese rato alegre en clase y con lo que estaba viviendo, ahora, en “este rato”. De seguro le parecí loco a la secre del banco que se me quedó mirando, hizo su mueca esa… y de plano pensó: “loco”

Así pasa con esta amabilidad que tiene esta burocracia de los servicios públicos… salí corriendo para mi chance, porque allá no me perdonan que pierda el tiempo… en cualquier momento me lo echan en cara.

No me queda más que decir a los que me esperan en la oficina… “perdone, mucho tráfico” (mentiroso el hombre, solo por salvar a la bendita secre del banco). Y dale que me salió el “perdone” también a mí.

De repente creeré, la próxima vez, en esa frase que me dijeron en el banco

... de repente

martes, 3 de febrero de 2009

si pudiera...

Hace un par de días me llamaron para hacerme la propuesta:

“te vendo mi moto” (…)
Ajá (…)
Casi nueva (…)

Total, nunca fui a ver la bendita moto.

El otro día probe otra moto. De subirme a ella (o en ella), para echarme un “mi colaso” (o colazo) en la calle…Estaba algo viejita (la moto) y no me gustó mucho…

También le dije al hombre que no la podía comprar; que tenía que hacerle arreglos, que esto otro… que no me salía bien la compra. ‘Eyceitera, eyceitera…’ Creo que se enojó por no comprársela. Cómo es la gente verdad, si no hay un compromiso de palabra dada, pues no hay problema… por qué entonces se enoja. Las gentes y sus cosas.

Eso del par de días y lo del otro día es sólo un recurso en la redacción. Fue en uno de esos montones de días. Porque las ganas de comprar la moto la tengo desde hace unos dos o tres años, o más quizá…

La verdad, nunca pierdo la oportunidad de entrar a una tienda de motos, para montar una y otra vez los estilos. “¡Qué calidá!” “puro calidad de motos”. Pregunto los precios y luego me encojo por dentro porque es sólo una ilusión la que tengo en querer comprar una moto.

Voy por las calles y veo a los motoristas que pasan por mi camino: lleva el mensaje (rapimandados), la pizza (cualquiera), el pollo (pa’ que te cuento, el campero: tierno jugoso y crujiente. Ay! como extraño ese pollo…), la comida china (el chinito veloz), el que abre las chapas de carros (de los que estàn autorizados pue’), el de la farmacia (increible!), el mensajero de la empresa x, el poli, el de ‘seguridá’… el ratero o los rateros… tremendo todo.

Motos hay para todos los gustos y necesidades; hay de todos los estilos. En algunas motos van hasta cuatro. Es un peligro, deveras, va la familia montada en esa moto que es de 125 cc. Pues no le queda de otra al pueblo, si es el vehículo que tiene para regresar a casa o ir al trabajo. Es arriesgado, pero así se mueven muchos en este bendito país.

Te has dado cuenta que hay cuates que llevan el casco en la mano o amarrado al timón. Es que “no hay que ser…” diría cantinflas. ¿Y si despuès –no lo quiera Dios- te tira un carro, un camión?

Hay tanta imprudencia que siempre pasa algo grave con los “motorizados” estos: los tira un carro, les roban la moto, o ellos se le cruzan a uno… es tremendo, tremendo, tremendo…¡¡URGE MOTO CAR!! (Sipués, ya me hicieron caso…)

Me he resistido a la moto. Razón, alguien me dijo: “quiero envejecer con vos y aprovechar viajar en moto para conocer los lugares que no conocemos. Irnos en plan descanso”… yo dije que así será… y ya ves, estoy solo; me empiezan a salir las canas; aquello sólo fue una ilusión.

Esa quizá es la razón del por qué no he comprado la moto…
Ya se, ya se. Es tonto de mi parte, porque antes de conocerla a ella, yo ya andaba en moto: corria con el pueblo en moto; iba donde el pueblo en moto, subia y bajaba montañas, carreteras y veredas; nos mojamos juntos, cruzamos ríos, vi lunas, soles, animalitos que se me atravesaron…

Recuerdo que me caí un 13 de mayo. ¡Por la gran púchicas!… cachimbazo, me dolio todo el cuerpo. Pensé que iba a saltar igual que mi corazón en ese momento, pero el tronco me dijo “neles”. Única caída de emoción, sueños, recuerdos, hamacas… es que iba pensando en todo lo bonito de la vida con el pueblo aquel.

También recuerdo que en un lugar apartado, de esos de “por ahi”, el cielo se puso gris; bien gris que daba miedo y de repente se puso a llover… de plano que vio mi corazón –me dije en ese rato- porque yo tambièn lloré… dejé que me bañara con su lágrima, como yo bañé a mi corazón de mis lágrimas.

Ya vez, por muchos años, la moto fue mi compañera de vida. Ella y yo éramos un solo cuerpo en aquellos años… entonces no sé por qué no la he comprado todavía…

De repente la compro este año, y así para podré hacer la caravana del zorro el próximo año… aprovecharé a pedirle al moreno su bendición. No creas que es hacia esquipulas donde va a ir mi caravana… es allà donde el pueblo. Dónde está el verdadero moreno: el pueblo.

Con casco, moto y mi pañuelo en el pescuezo… cómo tengo nostalgia de esos tiempos bonitos en mi moto. Ahora ya no es igual; de repente. Ya vas a ver… de repente será bonito otra vez…

martes, 27 de enero de 2009

"lkm"


Me llegó ese mensaje por el celular. Pensé rápido. “LO QUIERO MUCHO”… mi corazón se “riyo” como que le hubieran dado a comer una sandía… roja y jugosa… o una pupusa de queso y loroco… o un su mango verde pa’ comer con salita…

Y es más, lo que es la mente ‘verdá’, empecé con la lista… quién será… porque (–me cegó el mensaje, no vi el número o nombre del que me enviaba semejante mensaje) no ví el remitente en ese rato…

Lo que son las ganas que lo quieran a uno ‘verdá’… mejor me deje abrazar por el viento del norte que me atrapó en la gasolinera aquella… esperando que me llenen el tanque de gasolina. Porque lo que soy yo, siempre digo: “lleno, por favor” porque hay algunos que dicen: ‘full porfa’. Todo cambia en estos tiempos, gringochapines. Lo que soy yo, a lo puro guatemalteco. ‘full’ me dijo el hombre ese, 'Sipués'…-respondí- “lleno”.

Bueno, regreso al mensaje que recibì “Lo Kiero Mucho”
Pero se me hizo agua nada más (lo de la sandía, las pupusas, el mango…), porque al ver el remitente del mensaje, identifique el número. Era mi jefe. Pum, así que ese no podía ser el mensaje que me enviaba, (a no ser que se confundiera de número, lo cuál es poco probable, porque controla todo…) y porque de ahì, “mesmamente de él”, ni siquiera la sandía podía llegar… es un gasto más pa’ su bolsillo…

Respiré más tranquilo, como jugando ajedrez. Vi la jugada, “L…K…M…” es decir, ahora sí entendí el mensaje: “el kilometraje”.

Es verdad, detrás de cada factura de gasolina debo anotar el kilometraje de ida y vuelta. Eso para ver si de verdad estoy usando la gasolina “para lo que es”: el trabajo. Además sirve para justificar ante los donantes que su dinero se está usando bien…

Me dio una rabia, me rebelé y no quise anotar el kilometraje en ninguna factura. Prefiero que me digan ladrón de gasolina (por cierto, ¿fuiste a ver esa pelicula? está dos que tres) porque no hay que ser, uno honesto y ellos... uuuuh!
¿Y si piden que se los pague? pues se los pago y qué… aunque sacrifique más lo del més. Total, ya me han cobrado un montón que "disque" debo. Triste mi caso!

Pensándolo bien, ahora que escribo esto, pues siempre me friegan si me cobran este viaje, porque esta semana tuve que hacerle un “oyito más” a mi cincho, de no ser así, el pantalón va pa’ bajo!

No te preocupés, porque sólo “fémur” soy…

“No es para tanto hombre, porque eso, ni les quita el sueño a ellos. Eso fue lo que me dictó mi conciencia”, y me calmé pues. Tanta vuelta que le estoy dando a esto, cuando me pregunten sobre el mensaje. ¿mensaje? ¿cuál? Diré… Y así, tapamos la marimba…

me subí al carro, me fui escuchando musica de sabina. "y nos dieron las diez..." Saber si te gusta a vos… mientras tanto, y de repente, me llegue algún día ese mensaje de alguien: “lkm”

Para mí no hay mejor forma de querer y amar a alguien para toda la vida, a todas horas, como ese viento que sentí en la gasolinera. De verdad, aunque no tenga a nadie.

Lo esperaré con ganas… seguiré soñando, de repente…

domingo, 18 de enero de 2009

leer con pasión

Uno de estos domingos, leía en el periódico una entrevista que le hacían a un escritor. Le reconocían sus memorias que tenía como poeta, critico, su nuevo libro, etc, etc… este don decía que este pueblo es iletrado; no lee porque le gusta, sino porque se lo imponen, están obligados. Lo más triste es que no entienden lo que leen, decía… (En parte tiene razón, pensé, pero por otra hay que ver los “maistros” de ahora… -algunos pues- no sea que me pongán una “x” por falso) y continuaba: que no te apoyan, que no esto, que no esto otro, que esto… en fin, guiri, guiri, iba la entrevista. Me levanté de la acera en el que estaba sentado, devolví el periódico y pensé mientras trabajaba:

Debo reconocer que soy un afortunado porque en estos últimos tres años me he vuelto un adicto a la lectura. He leído cantidad de libros, para que te cuento; pero de los privilegiados que soy, ya no puedo comprar más un libro, mi presupuesto ya no me alcanza… ahora solo miro los libros, me paseo por las grandes libreras y ojeo- hojeo (serà que se dice así tambièn porque voy leyendo un poquín) las páginas… me digo: “lástima… no podés comprar más manito”.

Se agradece cuando uno va a la presentación de un libro, de esos montones que hacen aquí, (aprovecho a cenar tambièn, no sea que…) y le regalan a uno el libro. Malaya suerte la mía, el otro día fui a una de estas presentaciones, y pum, ya no caché libro…

Cuando me regalan un libro, es como el juguete que quería cuando patojo… me hace viajar a esos lugares bonitos que nunca voy a conocer, transformarme en un personaje de la historia, o compararme con algunos de ellos, imaginarme eso es bonito.

Ya sé, ya sé, la realidad es otra, pero lo bonito de la literatura es que te da una paz interior… eso sí, escojo lo que leo, porque no por más publicidad que le hagan a un libro es bueno, porque los hay. Por eso es que voy a las librerías para ver que hay. Aunque pensándolo bien, me he leído algunos de esos libros donde al personaje o los personajes estos solo les gusta hacer pisto y venden su libro, nimodo, como no hay más que leer… (sí, sí lo sé, tambièn la literatura es relativa: lo que a mi no me gusta, a otros les gusta).

Hay lecturas que definitivamente nos hacen pensar que todavìa es posible un “nunca más”; por ejemplo me regalaron uno sobre memoria e historia que se llama “srebrenica”: tremendo, doloroso, es la denuncia de violaciones a los derechos humanos…

Lo que es un limosnero literario (o sea yo), (¿existirá esa palabra?) conozco una casa que tiene cantidad de libros y siempre me estoy llevando uno para leerlo; me los devoro como una polilla, y los devuelvo sin más, tomo otro y zas! … ya quedan pocos por leer, espero que no me echen de esa casa antes de terminar esa fuente de letras…

Es verdad, también están las bibliotecas de las universidades, la biblioteca nacional. Todas ellas tienen sus procedimientos. Debo confesarlo, también he consultado algunas de estas casas, y pues he aprovechado mucho…

Ah, también he estado en el internet. Llegué muy tarde, cuando empecé a bajarme algunos libros… pum, la página cerro!!! (o la cerraron, una de dos). Solo pude bajarme un libro para ser sincero: los diez mandamientos, de Fernando Savater. Tenía este libro, pero alguien se lo quedò… así pasa con los libros…

Es decir, soy un afortunado, puedo leer, tengo oportunidades de encontrarme con ellos, en cualquier lugar que llego hay un libro, o unas páginas de libros. Es como mirar a una chava en la calle, te le quedás mirando hasta que desaparece… así es el libro para mí…

Ahora entiendo cuando me decìan “¿Estás ido? ¿Qué pensás? ¿Por qué no decís algo?...” a mí me cambiaron porque sólo pensaba en los libros, en los viajes, en el chance, en lo que hay que transformar. Y pues ellos son felices y yo tambièn…

Leo en mi silla, en mi cama, en el piso de la casa que alquilo (porque hasta eso no es mío)… pero me siento bien ahí, leyendo un libro. Sí, sí sí, hay gente que lee en la playa, en su casa que tiene a la orilla del lago, en el hotel, en eso… de verdad que son dichosos ellos…

Pero por favor, te lo suplico, no le digas a mi pueblo tonto, analfabeta, iletrado, ignorante, cuando no le has dado un libro al alcance de sus manos (digo bolsillos). El libro està todavía lejos para mi pueblo… Tampoco lo comparés con otros países, porque no es justo. Dichoso vos que has viajado y has hecho “cultura” con ellos, pero eso no significa que los de allá son mejores o peores… sólo tienen mayor oportunidad que nosotros…

Yo le agradezco a mi seño de idioma, me enseñó a leer con el pueblo. Y eso es lo más bonito: que compartás con el pueblo… mientras tanto, debo ahorrar para regalarle los libros en su cumple, en el dìa del niño, en la navidad (o reyes) a mis hijas. Ellas ya son unas polillas de los libros…!!! También he leído sus cuentos maravillosos de su librera… no me queda de otra, me hago un güiro con ellas.

De repente…
Ya vas a ver, el pueblo también leerá… y preparate!!!


viernes, 9 de enero de 2009

indignado

Yo me imagino, y con todo respeto, que todo el mundo –aunque “dicen” no creer en Dios- o se cansaron de que exista, o que los controle, o que les ponga las culpas, o que es para los débiles (decía el filósofo nietze), o que hagan la campaña "dios no existe" (que creo que hay que diferenciar la religión y que no estemos de acuerdo con lo conservador...) o sea lo que sea- porque los hay (otro día veremos eso de la responsabilidad de las religiones, porque el DIOS DE LOS POBRES, es sencillo y humano... y es tremendo con su pueblo), disfrutaron sus vacaciones. Bueno, es un decir, disfrutar las vacaciones...

Hay un documento de la iglesia católica que se llama “Dignitatis Humanae” (creo que así se escribe en latin). A lo que vamos, este documento habla de las condiciones dignas del trabajo y el derecho al descanso, al desarrollo humano, etc, etc …

Independientemente de las reglas religiosas, todo trabajador tiene este derecho: descansar unos días, incluso los días séptimos… de repente es domingo para vos, o el sábabo para otros…

De todos modos mis estimados, los que me leen, resulta “indigno” que unos pocos disfruten de estas vacaciones, mientras otros tienen que trabajar como “burros” en esta bendita patria… unos ya no saben qué hacer con su plata y otros que necesitan la plata (la dialéctica).

Sobre esto, hace unos días leía en unos de los periódicos escritos sobre “los 30 lugares que hay que visitar (y te da unas fotos para el descanso o... disfrutar la luna de miel), menos mal se quitan el tanate de piedras porque escribieron “ (…) si usted puede…(…)”

Ya sabemos que un 85% de este país de pobres no va a poder. Algunos que han viajado ha sido porque al no encontrar chamba (trabajo), o mejorar el ingreso de la familia (lastimosamente tuvo que romperse esa estructura familiar) viajaron a los "estatus quietus"… y todavía así hay paises que te cierran las puertas, te ponen preso, te tratan como un delincuente… les llaman “la directiva de la vergüenza”, o los del “retorno” los que crean estas políticas pues...

Te acordás, nosotros les abrimos las puertas aquí, y les dimos de todo (basta con leer un poco la historia de mi pueblo), nos dejamos que nos roben hasta el corazon… hoy nos miran como limosneros. Pediles a esos que viajen al inframundo de este país, a la “periferia” le llaman los sociólogos, “nel pastel”, ellos componen el mundo en los “antros” de farra… o en sus casas privadas, con los mejores “deleites” carnales…

Me disculpan pero viajan los que traicionan , los que explotan (conozco algunos… te miran como pendejo), los que roban, los coyotes (abundan), los que hacen favores, los que relativizan el amor.
Ya, ya sé, también los hay, es verdad, viajan los que tienen dinero… o me dirás, es que “vos sos un amargado”. Así es, amargada suerte que tengo de ser del pueblo… solo puedo entrar al internet y viajar por el mundo, conocer los lugares más bonitos que hay, y pagar los Q.5.00 de hora de internet…

Es más, no ha terminado el mes de enero y ya debo… así es de triste esto.
Estoy indignado, esa es la verdad.
De repente se me va a pasar esta rabia, de repente…