En esas casualidades que da la vida, me encontré de repente, -y como ya es costumbre esta palabra-, “de repente”, estaba en un pueblo que celebraba su fiesta patronal. Cabal me tocó ver la procesión del santo homenajeado.
Hay momentos claves en la vida que toca ver la procesión. Recuerdo que en mi pueblo, las procesiones han sido muy santas. Con los cuates, que éramos una tanda de patojos shucos, mocosos, y con ropa remendada… yo por ejemplo, andaba pelón, “rapado de la cabeza”, porque decía mi mamá que así me libraba de las pulgas; y que casualidad, todos los demás patojos –que eran mis cuates- también andaban bien rapados de la “ñola”.
A lo que iba a contarte pues, con ese frio que hacía en el pueblo, nosotros estábamos haciendo de las nuestras: Nos metíamos debajo del anda y entre los cuatro o cinco nos poníamos de tranca para frenar la procesión… Aquello iba despacio, te imaginás lo que nosotros hacíamos para detener esa procesión. Total, que cuando nos cacharon que estábamos haciendo de las nuestras debajo del anda del santo patrono, pues nos sacaban, no del pelo, porque ya te conté que andábamos bien pelones, sino que al que agarraban le tiraban de las orejas. Después nos juntábamos para reírnos de las travesuras.
Te conté el otro día, a algunos de los nuestros se les ocurría comprar helados en bolsa; es decir, el puro hielo pintado de piña, de fresa, o de alguna chorradas de esas, pues era lo que comían delante de la gente santa que iba en la “proce”. ‘Dialtiro’ temblaban del frio los santos feligreses y aquellos chupándose su helado. Su kukito decían…
Ja! Eran historias de la fiesta las que vivíamos nosotros en esos años. Cosas de patojos, y nada que ver con lo de ahora. Por eso cuando me paré a ver la procesión de hoy, se me vinieron en la cabeza mis cuates y los momentos que viví también en mi pueblo.
Lo tremendo de esta procesión de hoy ha sido lo revelador de la gente. Curiosamente iban en la procesión patojos que hacer 15 años miré muy niños. Ellos eran ahora la gente que iba en esta procesión, puros jóvenes, patojos dirías vos. Me quedé respirando fuerte, y entendiendo que son algunos años los que han pasado, y que yo –tremenda dicha- todavía los pude ver. Algunos me miraron muy extrañados y saludaban con la mirada, o una sonrisa, o un ‘hola’ así quedito. Púchicas!, todavía me reconocieron. Aquellos eran patojos que hice reír, jugar y me divertí mucho con ellos también, ahora son jóvenes.
De seguro no me queda más que agradecer que todavía logré mirarlos, a pesar de los años y de la distancia… indudablemente me sentí viejo, y es que ya lo estoy, pero pasa en la mente como que fuera un ayer que disfruté, compartí y celebré también. Frente a mi pasó la procesión de años que tengo, y que también llevo en la espalda “mi anda”; algunas veces se hacer pesado, otras veces es muy llevadero, pero toca cargar nuestra propia anda...
Le dí gracias al san Antonio que pasó, porque me ha permitido ver el milagro de la vida, de la niñez, de la juventud y de la madurez acumulada. Hoy me preparo para una nueva etapa en la vida, en el proyecto y en los cambios que uno debe dar. Pensé en mis hijos, que también están creciendo y que ellos son esa revelación de que vale la pena vivir, disfrutar con libertad y de mucha entrega los momentos claves de la vida. Me dieron unas ganas, -como la de aquellas enormes ganas y gustos que te entran cuando te comés desde el árbol las cerezas, o los duraznos y las manzanas del vecino- ese mismo gusto, pero de cargarlos en los hombros… Ellos son mi procesión ahora, porque pasan haciendo el milagro de la bendición, de sentirte vivo, porque vivís para ellos. Sentí la necesidad de compartir con ellos y que también son la felicidad de este corazón que camina en los pueblos, con los hermanos y hermanas.
De repente surge este recuerdo, de esta procesión que vi con la fecha que se avecina, -algo así como cuando jugábamos de “tuero” en la calle, y saz, que te chacaban en la vuelta de la esquina-: el día del padre, que en este país se celebra. Porque ya está a la vuelta…
El día del padre es una procesión también, que así debe sentirse y celebrarlo… que llevas a tus hijos, a tus hijas en los hombros. Los vas luciendo en la calle, los vas presentando y que ellos y ellas te santifican también. Esa debe ser la verdadera procesión, la de caminar al lado de tus terruños. De que ellos te sientan como tu cuate, el más grande y, que sientan que cada día que pasa vas dejando la vida por ellos.
Me quité el sombrero ante el santo que pasaba en la “proce”, y así también me quito el sombrero ante tantos papás que hay, y que se entregan de todo corazón por sus hijos: los corrigen, los acompañan, lloran con ellos y ríen de felicidad. Construyen juntos a sus hijos un mejor país.
Pensé en mi papá, en lo terco, tenaz, frío y duro que es en la expresión del cariño, pero que en el fondo nos ha apoyado un montón. Lo miro y digo junto a la canción: “es un gran tipo mi viejo”. Definitivamente que es una bendición ver al abuelo y a los hijos en esta procesión de la vida.
manejé despacio mi taxi y me fuí meditando las palabras de estos dos viejos que iban en mi cacharro, de plano que hoy aprendí de ellos el amor de padre, y el cariño profundo por sus hijos. quería llegar corriendo a la casa para darles un fuerte abrazo a los míos... "ya será" me dije...
martes, 14 de junio de 2011
la procesión de la vida
sábado, 11 de junio de 2011
la flaca
- Pensátelo bien antes de pasar enfrente de ellos, mejor es dar la vuelta para no pasar donde están esos chavos.
Dicen que también son gruesos los lustradores, y los taxistas -como yo-, para echarle los buenos piropos a las mujeres, sean estas señoras, señoritas, viejitas, ancianas, “eiceitera”. Le tiran parejo. No le atinan.
- como dicen los muchachos, los hay rojos, colorados, rosas... de todos los colores uste’
- si verda', yo mejor cuando miro a una chava, en mis adentros le tiro el piropito...
- umm, pues en lo que está uste'. lo que el corazón y el pensamiento mande...
- es que no tengo gracia en decirlo uste', porque eso también hay que sentirlo bonito, para decirlo bonito.
- en eso si tiene razón, uste, por eso, no hay que pensarlo mucho, porque en cuando uno nomás ve a la patoja bonita, pues le dice y punto...
Algunos dicen que los piropos son la expresiones culturales de los pueblos, porque los hay salvadoreños, guatemaltecos, hondureños, de américa del sur, de las españas. Yo como no hablo otros idiomas me pregunto si los rusos, los gringos, los holandeses, los ingleses se echaran sus piropos. O los canadienses, por ejemplo
Ejem, hablando de canadienses, dicen que desde ese lado, han promovido una marcha que se llama “la marcha de las putas”. Por la gran… ellas si que pueden decir esa palabra, yo no, porque si lo digo, capaz que me tiran de todo, por si acaso, lo he dejado escrito ahora, y pues ni modo.
En fin, dicen que la marcha surgio por un chonte se le ocurrio decir que las mujeres les pasa eso porque van "vestidas como putas". Eso si que es grueso mucha, y ni modo, pues le recetan al sistema con esta protesta. Pero entre esta protesta a los piropos son dos escenarios totalmente distintos.
¡no!, -y con la frente bien arrugada- me dirá alguna susodicha. Es lo mismo, porque es un atropello a la dignidad, eiceitera, eiceitera…
- ay!, recuerdo cuando dije un piropo a una guapura. Pensé que me iba a tirar la piedra que estaba al ladito, y no, me dijo ¡gracias!
- puchis, bien suertudo uste', porque lo que soy yo, me miran "refeyo"...
Como nos reíamos en el taxi, con los señores que iban conmigo; iban a su trabajo, uno era albañil, el otro, mecánico, y yo, pues, el taxista... nos recordamos de un montón de piropos.
Si entrás al internet encontras páginas donde te enseñan algunos piropos; otros te mandan por correo estos piropos. Igual, hay para hombres y para mujeres… si sos hombre, estos son para vos, si sos mujer, estos son para ti… incluso te los dan en power point.
Ustedes los que me leen ¿No se han dado cuenta, que reclaman, despotrican, gritan, ya mero nos tiran la olla en la cara por echarnos un bonito piropo?, pero eso sí, entre ellas se están mandando los piropos. Está claro el mensaje. Ya no quieren que les echemos un piropo así como somos nosotros: con nuestra cara y manos sucias, con nuestra ropa de trabajo. No, ahora ellas lo prefieren leer en internet. Mucha pero si es más bonito decirlo con nuestra vos. .. “de gallo mojado”
Así como dijo mi cuate: -¿Quién las entiende?
Yo mejor no digo ninguno ahora, no sean que me levanten juicio, suficiente tengo con ver, oir y leer tantas injusticias en este país, como para centrarme ahora en el piropo. Eso sí, a mi flaca siempre le tiraré un piropo… y si me echa a la cárcel, pues que me eche: “con un beso de la flaca, yo daría lo que fuera…” (de repente, disfrutalo pue)
Hay un programa de radio que se llama "abierto hasta las 10" y ponen de esta música. yo como trabajo hasta muy noche, pues oigo este musicón, que se oye como el piropo clásico.
... de repente te gusta a vos también, ponelo en tu radio... (no te digo en que radio, porque en esta página del jefe está prohibido el comercial y la publicida'. jiji)
miércoles, 8 de junio de 2011
gracias a la vida
porque tengo mucho que agradecerle a la vida
de repente se pasa el tiempo... o se pasó...
de repente
viernes, 27 de mayo de 2011
ya no más...
- ¿Qué fue pue? -contestó la compañera que venía al lado
- Solo mirá como la violencia nos està quitando los espacios de libertad en este país. Hay miedo, impotencia, y quizá hasta olvido, porque hoy le dan tremenda bulla en los medios y ya, mañana, o a la semana se han olvidado de los pobres cristianos…
- Malaya -dijo- es verdad, ¿pero qué podemos hacer? Decime si tenés alguna respuesta…
En esas estábamos en el camino del viaje, escuchando a lo lejos la radio, las noticias que daban.
-subile el volùmen a tu radio paisano -me dijo-, ahora están hablando cabal de eso.
Como una máquina obedecí, le subì el volumen a la radio y cabal, la radio informaba sobre los asesinatos, la opinión de los expertos. De todos lados vos. Salían opiniones de distinto argumento, pero la verdad te deja helado cuando hay una noticia así.
Se nos hizo un nudo en la garganta y callamos por unos minutos durante el trayecto; algo así como cuando te dicen un minuto de silencio por alguna actividad deportiva, o alguna celebración y que debemos recordar a nuestros seres queridos. Un silencio de dolor.
- Muchá, jugaron ustedes alguna vez de "policìas y ladrones"? Ja! Era una fiesta en la escuela, correr y hacerle de policìa o de ladròn. Pero ahora eso no es un juego, es una realidad terrible, triste…
- Callàte vos, eso va más allá de ese juego. Más bien debemos preguntarnos ¿què es lo que ha fallado en esta sociedad? ¿por dónde está el final de este túnel tan negro que hemos diseñado?
- Será la ambición, el poder, el placer, el tener?
Y otra vez el silencio; no era de alegría ese viaje. Era de escalofrío, de inseguridad, de desconfianza. Paramos en una cafetería, nos tomamos un café espeso y seguimos el viaje. Fue refrescante, tranquilizador dejar para atrás no sé que, como que íbamos hacia lo desconocido, como que íbamos a algo seguro… pero quien sabe que hay más adelante…
De repente recobremos otra vez la confianza en nosotros y trabajemos más por la libertad, la alegría, la fiesta, la solidaridad porque éste país si lo merece muchá. Lo merecen los niños que vienen creciendo, los jóvenes que pintan otro paisaje de encuentro, de compromiso y de ofrecerse como voluntarios. Porque de que los hay, los hay.
De repente te apuntás para hacer una mejor sociedad, comenzando por vos mismo… de repente… ¿qué me decís?
sábado, 7 de mayo de 2011
invierno, bienvenido!!!
A veces es necesario recorrer cada esquina de este bendito país para sentir su belleza. Eso es lo que hé vivido justo en estos últimos días. Estar en el norte del país, pasar por los paisajes de cobán, ver sus bosques, y sentir la suave brisa de la lluvia que empieza a sacudirnos.
Ahora que sentimos el "cansancio del estudio, los desvelos". Me contaba un amigo que es difícil estudiar entre los patojos, pero que es una valor agregado a la clase, porque se reconoce el esfuerzo, las ganas, las motivaciones que le pone al estudio un adulto que automáticamente se convierte en ejemplo de los jóvenes, a pesar de los desvelos, porque entiendo muy bien eso de combinar trabajo y estudio, familia y descanso, "eiceitera, eiceitera".
Iba en mi taxi, ahora si puedo decir que es mio. Vamos a "mita mita" con el jefe. Lo hemos comprado entre los dos y pues lo vamos pagando entre los dos. Así siento que es mio este carrito… su placa 666, color rojo… uyuyuy. Total yo lo manejo y lo sé cuidar mejor...
Bah, pero lo que te decía, pensaba esto mientras hacia los viajes hacia el norte, subir y bajar montañas; escuchar música suave que voy encontrando entre las emisoras que hay a lo largo y ancho de este dial y el territorio… y disfrutar el invierno. Tremendas lluvias que caen y van poniendo poco a poco el paisaje verde, verde. Pordios! Que belleza de país tenemos.
Mientras el invierno está echando sus primeros tanes, avisándonos que está cerca de tocar a la puerta; pues nos vamos preparando, "empezar a ver el agujerito del techo de la casa," porque es tan jodida que se nos mete a como de lugar. Si no que lo digan los que tienen "techos de cartón".
Dicen que la lluvia será "copiosa" esta temporada. Imagino oir las "alaracas" que darán los políticos aquellos para resolver el tema de las carreteras, del peligro de las casas que están en las orillas de los barrancos. Ni siquiera hemos salido de los "estragos" del año pasado y ya se siente venir el siguiente vendaval.
Yo lo que deseo es que llueve fuerte a los "pre-candidatos" y justo cuando les toque hacer su campaña en las plazas y calles de mi bello país, para que nadie vaya… que nadie vaya a perder su tiempo. Total si ya nos tienen lleno todo el espacio de sonidos de este país: radio, televisión, prensa, postes, piedras, casas, carreteras, carros… todo vos, todo. lo que nos hacer falta oir, analizar es sobre el proyecto de gobierno que tienen... !?
- Por cierto, sería bueno leer en estos inviernos, sentada o sentado en la ventana de la casa, tomándose un cafecito el libro del genio Saramago: "ensayo sobre la lucidez". Este si que es un libro de campaña política. divertido, sarcástico, y muy al estilo de las inclemencias de los políticos.
Bueno, pero aparte de esta visión de invierno que hay, pues me acuerdo de los inviernos de patojo.
Te acordás cuando de patojos disfrutamos las lluvias: Los porrazos que caían y nosotros saltando con nuestras botas de hule en los mares y "tsunamis" de ríos que se formaban en la calle. Mamá decía "guarden los cuadernos que usaron de la escuela", y cabal le hacíamos caso, pero nos servían para hacer los barcos de papel que hacían el viaje con nosotros. Éramos unos piratas de las calles… (no del caribe). Es decir, ya éramos grandes actores antes de que salieran estas pelis con el "yoni dip" (y qué?, así lo quiero escribir).
Ja! Seguir, proteger, cuidar y animar en la gran carrera a nuestros barcos era el juego de patojos. Era invierno, eran las lluvias… nuestra risas, nuestras caras llenas de lodo, nuestra ropa mojada, las botas de hule llenas de agua… y empezaba a estornudar el primero, luego el otro…
Corríamos para adentro, a cambiarnos. Nos sentábamos en el fogón de la cocina, oir a la abuela que nos hablaba -bueno, después de la regañada- y contaba las historias de los abuelitos.
- "tomá tu café mijo" -me decía
- "gracias agüe", -agregaba
- Patojas, sírvanse su café, -les decía a mis hermanas
Ahora que somos mayores, muy mayores, nos sentamos con mis hermanas para platicar del invierno, de los juegos, de las mojadas, de las carreras en la calle y de las competencias de los barquitos de papel… todo tan diferente ahora, muy diferente; incluso, no me sirvieron mi café… yo les serví el café a mis hermanas.
De repente me ponga hacer algunos barquitos con mis hijos, para que sientan el invierno. Este invierno de fiesta, de armonía, de equilibrio… que nos obliga al recogimiento, a compartir, a reunirnos en el fogón. Malaya, que sueños más bonitos tengo ahora.
En esos recuerdos estaba, cuando alguien me sacó la mano (no como vos te estás imaginando), sino para pedir el viaje…
- ¿A dónde la llevo seño?
- De repente a mi casa -dijo-, de repente a tomar un cafecito y a cubrirme con mi ponchito… se sacudió y subio a mi taxi...