martes, 16 de agosto de 2011

bibliotaxi

Una de las grandes bendiciones que he tenido en esta larga o poca vida, porque depende de donde se vea, ha sido el leer libros. Todas las oportunidades que he tenido han sido aprovechadas ¿Cuántos libros no han pasado en mis manos? O los que a falta de pisto no compré pero tuve chance de prestarlos en la biblioteca de la "U". En ese sentido, me siento satisfecho, palabra.

¿Qué si tiene valor para mí el libro? Como todos, porque un libro te invita a viajar, a soñar, a transformar, a meditar y reflexionar. La lectura es ese viaje desde la esquina en la que estés y definitivamente es una película de la vida, donde cada uno de nosotros, -si quiere-, pues le entra al personaje… todo depende en la posición que uno quiera quedarse. Además, el libro es como conversar con el autor, la trama, los personajes, el ambiente… Es calidad ese nivel de conversación, mejor si es en la cama y con un cafecito…

Como tengo autor preferido en la lectura, llevo en la cartera una lista de los libros que he leído, eso para no comprarlo de nuevo, por si las moscas. Mañas que toma uno cuando se inclina por un escritor, por si acaso, te lo dejo también anotado, de repente "te picás y leyés" algo de este don: Hermann Hesse… sí señor!!!

El otro día, estando de camino, porque me cansé de estar haciendo los viajes, dejé el taxi en una de las calles de la zona 1 y me fui a caminar al centro. Qué calidad se siente; era un domingo, de esas cosas que solo una vez se repite, me encontré con todo lo que se acostumbra ver, diría que no ha cambiado mucho ese parque. Me encontré con el que te lee la carta y te dice cuales son "los clavos que tenés"; al que te toma la foto con el caballito (me acordé de una de esas fotos que tengo con mis hermanas. Tiempos aquellos); la venta de ropa; y si querés, pues también te podés sentar en las banquitas que hay en las tiendas para tomarte un atol de elote o comerte las enchiladitas; y del otro lado del parque, al atravesar la calle, el coro aquel y su pastor…

Decidí seguir caminando y ver que habían muchas casitas del otro lado: venta de libros. Eran cantidades, y cantidades de libros, claro que hay de todo y para que uno pueda leer sobre historia, politica, y el género narrativo, pues rescatable… total con las manos en la bolsa, "tantié" comprar cuatro libros, así que me senté en una esquina y me quedé leyendo hasta que "oscureció". Por cierto, no es mucha la diferencia de precios entre comprar estos benditos libros en las librerías y el precio de la calle, salvo los de cinco quetzales, claro… pero no a mi gusto... De todos modos felicitamos a los organizadores, porque además de los libros, uno se podía quedar jugando ajedréz o haciendo alguna pintura… ¡qué calidad de dibujos miré esa tarde!

Empecé a caminar hacia donde había dejado el taxi, pero pasé por una tienda donde la luz era más brillante y decidí tomarme un cafecito con leche; pero también se me antojaron unos chuchitos, así que se los pedí a la seño. Me fui a la mesa que vi desocupada y seguí con la lectura del libro ese que compré. Ala! Era tarde cuando decidí seguir con el chance de "hacer los viajes para el que me lo pida"…

Dejé los libros sobre el sillón de enfrente, para "leérmelos en otro ratito"…

-taxi, taxi!!!
-¿a dónde va seño?
-¿cuánto me cobra para la zona 7?
-pues, por la distancia, son 40
-está loco! 30 le pago…
-bueno, está bien, la llevo…

-¿ y estos libros don?
-ah, pues son para leer seño- es un servicio de este taxista, sirve para los viajes largos
-de repente me lo encuentro en otra oportunidad y entonces me leo alguno
-no, pero si le queda tiempo, en otro domingo, venga al parque y se compra uno…
De todos modos, este bibliotaxi está para servirle
-de repente don, de repente…

Mientras iba manejando se me ocurrio que sería genial ponerle un audio a la gente que pide un viaje; que se grave en radio, para comentar un libro. Que se llame así "leer con pasión". Así la gente que no habla nada con uno, o que va pensando, pues se de un chance de viajar con este taxista a través de la lectura…
De repente, me dije también, de repente… malaya el vicio por los libros… amo este oficio de taxista!!!

sábado, 30 de julio de 2011

cambia todo cambia







Está terminando julio, decía la doña.
Sí -atinó a decir el don-, y todo cambia de manera rápida, aunque no queramos…
¿Te has fijado que las serpientes cambian de piel y que dejan la “camisa” tirada en alguna esquina?
Pues sí, les pasa eso porque están creciendo, y porque les sirve como una limpieza de cuerpo; es saludable para ellas.
Es precisamente lo que nos pasa a nosotros, a cada persona, estamos cambiando siempre, y por salud mental, física o emocional, siempre es necesario hacer ese cambio; todo tiene que ser para bien… porque también estamos creciendo.
¿Está de acuerdo con nosotros señor taxista? –lanzó la invitación la señora-
Yo como iba oyéndoles y pensaba en lo que en la vida uno hace, lo que se encuentra o lo que uno provoca, pues me cayó muy bien esa invitación, por lo tanto atiné a decir que sí, que cada persona debe cambiar, y que ese cambio que hace la serpiente –de piel- representa lo que cada uno de nosotros también debe hacer en la vida.
Nos quedamos un rato en silencio, mientras avanzábamos a donde ellos iban. Lo que me llamó la atención de ellos es que eran personas mayores, muy adultas, diríamos, pero que también estaban pensando en el cambio. Nosotros también necesitamos cambiar y por ello, es importante encontrarnos, reflexionar lo que hemos hecho, lo que vivimos y lo que proyectamos.
En el recorrido me juré que las camisas que iba cambiando yo, también debían quedar como experiencias, para no volver a repetir los errores, los dolores, las heridas hacia mí y hacia las otras personas. Que en esta vida no se vale sufrir, sino vivir en libertad… arrastrándonos, tal vez, pero con dignidad, porque la serpiente se arrastra, se desplaza, se mueve y siempre está atenta a toda la sensibilidad que hay a su alrededor…
¿Cómo cambiar para ser mejores?
¿Qué necesitamos los guatemaltecos para vivir con libertad, con alegría, con esperanza ante todos los tropiezos –algunos provocados- que tenemos en la historia social, económica, política y cultural?
Quizá también es el momento para cambiar la camisa –la piel- del desengaño, de la mentira, del odio para recuperar la confianza, la paz, la armonía y la libertad.
Casi un mes estuve en descanso porque mi taxi se descompuso, y estaba en el taller. Lo arreglaron bien; qué gusto da manejar otra vez este vehículo y saber que uno está para servirle a la gente que necesita que uno lo traslade de un lugar a otro; me prometí que iba a dar lo mejor de mí para esta nueva etapa que comienzo con este carrito… llevarlo siempre limpio, digno y sobre todo conducir con mucho respeto al pueblo.
Los señores se quedaron en la esquina y caminaron hacia la calle. Caminaron hacia la libertad…
De repente también nosotros necesitamos caminar hacia la libertad, porque todo es una búsqueda, nada está concluido, siempre estamos comenzando… de repente es hora de comenzar otra vez, de repente…

martes, 14 de junio de 2011

la procesión de la vida





En esas casualidades que da la vida, me encontré de repente, -y como ya es costumbre esta palabra-, “de repente”, estaba en un pueblo que celebraba su fiesta patronal. Cabal me tocó ver la procesión del santo homenajeado.
Hay momentos claves en la vida que toca ver la procesión. Recuerdo que en mi pueblo, las procesiones han sido muy santas. Con los cuates, que éramos una tanda de patojos shucos, mocosos, y con ropa remendada… yo por ejemplo, andaba pelón, “rapado de la cabeza”, porque decía mi mamá que así me libraba de las pulgas; y que casualidad, todos los demás patojos –que eran mis cuates- también andaban bien rapados de la “ñola”.
A lo que iba a contarte pues, con ese frio que hacía en el pueblo, nosotros estábamos haciendo de las nuestras: Nos metíamos debajo del anda y entre los cuatro o cinco nos poníamos de tranca para frenar la procesión… Aquello iba despacio, te imaginás lo que nosotros hacíamos para detener esa procesión. Total, que cuando nos cacharon que estábamos haciendo de las nuestras debajo del anda del santo patrono, pues nos sacaban, no del pelo, porque ya te conté que andábamos bien pelones, sino que al que agarraban le tiraban de las orejas. Después nos juntábamos para reírnos de las travesuras.
Te conté el otro día, a algunos de los nuestros se les ocurría comprar helados en bolsa; es decir, el puro hielo pintado de piña, de fresa, o de alguna chorradas de esas, pues era lo que comían delante de la gente santa que iba en la “proce”. ‘Dialtiro’ temblaban del frio los santos feligreses y aquellos chupándose su helado. Su kukito decían…
Ja! Eran historias de la fiesta las que vivíamos nosotros en esos años. Cosas de patojos, y nada que ver con lo de ahora. Por eso cuando me paré a ver la procesión de hoy, se me vinieron en la cabeza mis cuates y los momentos que viví también en mi pueblo.
Lo tremendo de esta procesión de hoy ha sido lo revelador de la gente. Curiosamente iban en la procesión patojos que hacer 15 años miré muy niños. Ellos eran ahora la gente que iba en esta procesión, puros jóvenes, patojos dirías vos. Me quedé respirando fuerte, y entendiendo que son algunos años los que han pasado, y que yo –tremenda dicha- todavía los pude ver. Algunos me miraron muy extrañados y saludaban con la mirada, o una sonrisa, o un ‘hola’ así quedito. Púchicas!, todavía me reconocieron. Aquellos eran patojos que hice reír, jugar y me divertí mucho con ellos también, ahora son jóvenes.
De seguro no me queda más que agradecer que todavía logré mirarlos, a pesar de los años y de la distancia… indudablemente me sentí viejo, y es que ya lo estoy, pero pasa en la mente como que fuera un ayer que disfruté, compartí y celebré también. Frente a mi pasó la procesión de años que tengo, y que también llevo en la espalda “mi anda”; algunas veces se hacer pesado, otras veces es muy llevadero, pero toca cargar nuestra propia anda...
Le dí gracias al san Antonio que pasó, porque me ha permitido ver el milagro de la vida, de la niñez, de la juventud y de la madurez acumulada. Hoy me preparo para una nueva etapa en la vida, en el proyecto y en los cambios que uno debe dar. Pensé en mis hijos, que también están creciendo y que ellos son esa revelación de que vale la pena vivir, disfrutar con libertad y de mucha entrega los momentos claves de la vida. Me dieron unas ganas, -como la de aquellas enormes ganas y gustos que te entran cuando te comés desde el árbol las cerezas, o los duraznos y las manzanas del vecino- ese mismo gusto, pero de cargarlos en los hombros… Ellos son mi procesión ahora, porque pasan haciendo el milagro de la bendición, de sentirte vivo, porque vivís para ellos. Sentí la necesidad de compartir con ellos y que también son la felicidad de este corazón que camina en los pueblos, con los hermanos y hermanas.
De repente surge este recuerdo, de esta procesión que vi con la fecha que se avecina, -algo así como cuando jugábamos de “tuero” en la calle, y saz, que te chacaban en la vuelta de la esquina-: el día del padre, que en este país se celebra. Porque ya está a la vuelta…
El día del padre es una procesión también, que así debe sentirse y celebrarlo… que llevas a tus hijos, a tus hijas en los hombros. Los vas luciendo en la calle, los vas presentando y que ellos y ellas te santifican también. Esa debe ser la verdadera procesión, la de caminar al lado de tus terruños. De que ellos te sientan como tu cuate, el más grande y, que sientan que cada día que pasa vas dejando la vida por ellos.
Me quité el sombrero ante el santo que pasaba en la “proce”, y así también me quito el sombrero ante tantos papás que hay, y que se entregan de todo corazón por sus hijos: los corrigen, los acompañan, lloran con ellos y ríen de felicidad. Construyen juntos a sus hijos un mejor país.
Pensé en mi papá, en lo terco, tenaz, frío y duro que es en la expresión del cariño, pero que en el fondo nos ha apoyado un montón. Lo miro y digo junto a la canción: “es un gran tipo mi viejo”. Definitivamente que es una bendición ver al abuelo y a los hijos en esta procesión de la vida.

manejé despacio mi taxi y me fuí meditando las palabras de estos dos viejos que iban en mi cacharro, de plano que hoy aprendí de ellos el amor de padre, y el cariño profundo por sus hijos. quería llegar corriendo a la casa para darles un fuerte abrazo a los míos... "ya será" me dije...

sábado, 11 de junio de 2011

la flaca

Atrás, o muy lejos han quedado esos grandes momentos en los que uno se echaba un piropo cuando miraba a una guapa mujer pasar. Ja!, dicen que los albañiles son más gruesos para echárselos a las guapuras que pasan enfrente…
- Pensátelo bien antes de pasar enfrente de ellos, mejor es dar la vuelta para no pasar donde están esos chavos.
Dicen que también son gruesos los lustradores, y los taxistas -como yo-, para echarle los buenos piropos a las mujeres, sean estas señoras, señoritas, viejitas, ancianas, “eiceitera”. Le tiran parejo. No le atinan.
- como dicen los muchachos, los hay rojos, colorados, rosas... de todos los colores uste’
- si verda', yo mejor cuando miro a una chava, en mis adentros le tiro el piropito...
- umm, pues en lo que está uste'. lo que el corazón y el pensamiento mande...
- es que no tengo gracia en decirlo uste', porque eso también hay que sentirlo bonito, para decirlo bonito.
- en eso si tiene razón, uste, por eso, no hay que pensarlo mucho, porque en cuando uno nomás ve a la patoja bonita, pues le dice y punto...
Algunos dicen que los piropos son la expresiones culturales de los pueblos, porque los hay salvadoreños, guatemaltecos, hondureños, de américa del sur, de las españas. Yo como no hablo otros idiomas me pregunto si los rusos, los gringos, los holandeses, los ingleses se echaran sus piropos. O los canadienses, por ejemplo
Ejem, hablando de canadienses, dicen que desde ese lado, han promovido una marcha que se llama “la marcha de las putas”. Por la gran… ellas si que pueden decir esa palabra, yo no, porque si lo digo, capaz que me tiran de todo, por si acaso, lo he dejado escrito ahora, y pues ni modo.
En fin, dicen que la marcha surgio por un chonte se le ocurrio decir que las mujeres les pasa eso porque van "vestidas como putas". Eso si que es grueso mucha, y ni modo, pues le recetan al sistema con esta protesta. Pero entre esta protesta a los piropos son dos escenarios totalmente distintos.
¡no!, -y con la frente bien arrugada- me dirá alguna susodicha. Es lo mismo, porque es un atropello a la dignidad, eiceitera, eiceitera…
- ay!, recuerdo cuando dije un piropo a una guapura. Pensé que me iba a tirar la piedra que estaba al ladito, y no, me dijo ¡gracias!
- puchis, bien suertudo uste', porque lo que soy yo, me miran "refeyo"...


Como nos reíamos en el taxi, con los señores que iban conmigo; iban a su trabajo, uno era albañil, el otro, mecánico, y yo, pues, el taxista... nos recordamos de un montón de piropos.
Si entrás al internet encontras páginas donde te enseñan algunos piropos; otros te mandan por correo estos piropos. Igual, hay para hombres y para mujeres… si sos hombre, estos son para vos, si sos mujer, estos son para ti… incluso te los dan en power point.
Ustedes los que me leen ¿No se han dado cuenta, que reclaman, despotrican, gritan, ya mero nos tiran la olla en la cara por echarnos un bonito piropo?, pero eso sí, entre ellas se están mandando los piropos. Está claro el mensaje. Ya no quieren que les echemos un piropo así como somos nosotros: con nuestra cara y manos sucias, con nuestra ropa de trabajo. No, ahora ellas lo prefieren leer en internet. Mucha pero si es más bonito decirlo con nuestra vos. .. “de gallo mojado”
Así como dijo mi cuate: -¿Quién las entiende?
Yo mejor no digo ninguno ahora, no sean que me levanten juicio, suficiente tengo con ver, oir y leer tantas injusticias en este país, como para centrarme ahora en el piropo. Eso sí, a mi flaca siempre le tiraré un piropo… y si me echa a la cárcel, pues que me eche: “con un beso de la flaca, yo daría lo que fuera…” (de repente, disfrutalo pue)


Hay un programa de radio que se llama "abierto hasta las 10" y ponen de esta música. yo como trabajo hasta muy noche, pues oigo este musicón, que se oye como el piropo clásico.
... de repente te gusta a vos también, ponelo en tu radio... (no te digo en que radio, porque en esta página del jefe está prohibido el comercial y la publicida'. jiji)

miércoles, 8 de junio de 2011

gracias a la vida














porque tengo mucho que agradecerle a la vida





de repente se pasa el tiempo... o se pasó...


de repente