domingo, 27 de diciembre de 2009

mujer que camina

recordé esos tiempos bonitos, porque los hubo, pero ella se ha ido...

y de repente... me quedé solo

triste navidad


En esos viajes que uno hace de un lado para otro, me encontré regalando volantes para anunciar determinado producto, justo en plenas navidades. Había que trabajar y pues nos tocó hacerlo. Algunos me miraban con buena cara y otros ni se molestaban con tomar el bendito volante ese.
Estando en esa tarea, recordé a los cientos y cientos de personas que hay en todo el país, haciendo este mismo trabajo. De hoy en adelante tomaré todos los papeles que me den en la calle, porque significa un gesto de recibir el trabajo de alguien que lo hace cada día. Otra cosa será si me interesa o no el producto, pero esa es otra historia.

Sin embargo, estando en esas tareas, me avisaron que mataron a un amigo. El tema es cruel, lo esperaron cerca de su casa. Estuvo velándolo el sicario en la oscuridad, le acertó los tiros de bala para asesinarlo… y se perdió en la oscuridad nuevamente. Se lo tragó la noche.

Te imaginás eso en una noche, en una aldea, lejos de la ciudad. ¿cuándo se irá a investigar? ¿A quién culpar?
Y así se van cometiendo asesinatos en este bendito país, dejando a muchas familias desamparadas, viudas, hijos pequeños. Es un tanate de dolor, de rabia, de impotencia.

Recordé al amigo que caminaba dos horas de su aldea para la carretera, con los pies enlodados, se cambiaba las botas de hule y se ponía sus zapatos. En el pueblo lo esperaban para estudiar. Y así fue hasta que logró terminar sus estudios y graduarse de "perito contador". Estudiaba para cambiar un poco la pobreza de su familia, para ayudar a sus hermanos, para vivir de manera digna.

Por qué existen las armas?
A pesar de que en este país, existe una ley de armas, circulan por el país miles de armas sin licencia, o permiso como le dicen. La vida es ya una ganancia en esta esquina de país…

Cambiará algo si denunciamos y exigimos que se haga investigación de tantos casos de violaciones que se han cometido en este país. Mientras tanto, encenderé mi candelita, con su luz pediré claridad y un nuevo amanecer.

De repente se me pase mi rabia, de repente...

lunes, 9 de noviembre de 2009

1 de noviembre



Día de los santos y día de los difuntos.

Me recuerdo que cuando éramos patojos, nos subíamos a los techos de la casa, esas casas de adobe y teja. Buscábamos la madera más seca para hacer las varitas que servirían para hacer nuestros barriletes.

Compramos el papel china para hacer los más hermosos barriletes, preparábamos el pegamento llamado “engrudo”, y eso era aprovechando a escondidas el fuego de la cocina de mamá. Nos pasábamos las manos por la nariz para limpiarnos los mocos…

Yo digo que ese fue nuestro “kinder”: Aprendimos a cortar, a pegar, a armar el barrilete, hacer figuritas… y conforme fuimos creciendo, pues los barriletes también se hacían más grandes.

Cuando aquella belleza salía, con retazos de tela para la cola del barrilete, nos íbamos al sitio para “encumbrarlo”. Tremendos aires que hacía en aquellos años.

Otros días, con las ganas de volar ese barrilete corríamos de calle en calle para verlo elevarse por los cielos… a veces corríamos en la misma dirección del aire… eso sí, bien organizados en los turnos para correr todos detrás de aquel barrilete.

No dejábamos en paz al barrilete, se quedaba con nosotros a la par de la cama… y en el sueño también “nos elevábamos” con nuestro barrilete. El pobre barrilete, cuando se quebraba una de las varitas, la remendábamos con mucho cariño… hasta que se terminaba de romper…

Tiempos aquellos. Ahora que regresé a mi tierra, ví que ya casi no se hacen los barriletes. Ahora se compra en las tiendas. “Hecho en china”, dice… Los encontrás de distintas formas: pájaros, águilas, personajes de los “comics”… el hombre araña… de todo, pero venidos “de la china”

Aquello que servía para comunicarnos con nuestros difuntos, para elevar una oración… ha cambiado mucho.

Me dio tiempo para visitar a los “agüelos, tíos, hermanos” que están enterrados en esas tumbas del cementerio. Con todos los patojos de aquellos años nos juntamos para saludarnos. Muchos de ellos son ya un barrilete para nosotros “se elevaron al cielo” antes que nosotros.

Por lo menos una vez al año, nos vemos en el cementerio…mientras, los barriletes chinos están dando vueltas en el aire…

De repente te gustan a vos también, de repente…yo prefiero los barriletes hechos en casa...

jueves, 22 de octubre de 2009

20 de octubre: construir la nación


En taxi, haciendo viajes de un lugar para otro de esta bendita "siuda", entre esos tantos "ires y venires", hice la carrera para dos jóvenes que me esperaban en su casa de la zona 18. Comentaban en el taxi:

- Hace 65 años fue el comienzo de algo que en la cabeza de distintos líderes se fue forjando como el deseo de “construir” una nación con equidad e igualdad en la ciudadanía.

- A ver cuánta gente va a participar en esta marcha de hoy…

La ciudad amaneció con un clima agradable, el calor se iba levantando poco a poco de su sueño… se sacudía en medio de los carros, motos, camiones y gente que iba corriendo para algún lado, o para el mercado. No hay duda, la ciudad estaba en movimiento.

-¿cuántos paisanos tendrán conciencia de lo que significó este día? –seguían comentando-

- De repente miles vos, solo que con su trabajo de cada día, pues no podrán estar en la marcha.

- Ya vas, pero si hoy es feriado, y no estaría mal que se sumen a esta caminata…aunque hay algunos que aprovecharon estos días para salir de vacaciones a la playa…

La gente se reunía, yo no pude ir, porque estaba trabajando, pero me atreví a comentarles a los dos patojos:

- Creo que aquel sueño, o futuro significó un gran paso para este país. Quizá el único en su momento histórico, en el que se dejó fuera lo de las izquierdas y derechas para caminar juntos. Eso es algo que no debe olvidarse…

- Pues sí, nosotros por lo menos hemos ido leyendo poco a poco la historia y esto fue un gran avance…

-Bueno –dijo el otro muchacho- una cosa es el sueño y otra en la planificación de cambios sociales, sino miren como estamos a nivel de educación.

Me preguntaba yo cuáles serían las prioridades para hoy. Hay necesidad de infraestructura en todos los ámbitos: la escuela, la salud, la comunicación vial, etc, etc.

Hay más desigualdad, pobreza y hambre en este país. La apuesta por superar el analfabetismo era ya un buen comienzo; romper con las dictaduras era otra lección; mejor atención a los trabajadores un avance, ya que se quitaba el trabajo obligatorio y, el tema más duro de roer: la reforma agraria…

Los pasos de un 20 de octubre, son como mirarse en el espejo, descubrir que te estás haciendo viejo, pero que con experiencia y, es el momento de dejarle el paso a los más jóvenes para que empiecen a aportar, eso creo yo es el desafío más grande en una sociedad de múltiples expresiones y experiencias.

A releer la historia patojos… de repente contagian a otros más chavos, necesitamos reconstruir este país…
ese día me fue bien en mi taxi, le entregué bonito billete al jefe. lo triste fue ver en la televisión, en el noticiero de la noche, una pregunta que lanzaban así como "con dedicatoria" decimos aquí: "está usted de acuerdo con las manifestaciones en la ciudad... si o no" por supuesto que nos da lectura para mucho; algunos votaron por el no y otros por el sí. ese es un ejemplo de cómo se criminalizan las manifestaciones decían algunos grupos días después...
de repente me dije... de repente seguiremos caminando con el pueblo.

domingo, 4 de octubre de 2009

viaje hacia el occidente

Mientras iba manejando mi taxi (mi, es un decir, porque el carro está a nombre de la empresa, del señor aquel…) iba recreando el paisaje de aquellos años atrás, los de mi niñez y juventud…

La belleza que ha tenido la naturaleza, el ser humano la ha modificado mucho, la ha ido desapareciendo poco a poco en nombre del progreso y desarrollo.

Recuerdo cuando se estaban arreglando esta carretera, las grandes colas que se hacían; y como siempre, las camionetas se te metían con toda impunidad… “reflejo de la anarquía” que caracteriza a algunos. Humazón y contaminación de todos lados…

Pasábamos por estas montañas en aquellos años y mirábamos los pinos, los cipreses, la neblina espesa, las ovejas pastando por los campos, los niños y niñas bien chapuditos de los cachetes –puras manzanas rojas- , el tremendo frío que caracteriza al occidente. Los señores caminando con su carga de leña… aves volando de un lado para otro.

Ah!, años aquellos. Sentir el frío que te cala en los huesos, la tembladera que da en el cuerpo, obligado a parar por “los encuentros” para tomar un chocolate caliente y comer una shequita.

El ayer y el hoy se me cruzan por la memoria, lo siento en el cuerpo y lo vivo en el recuerdo… me da nostalgia.

Mientras tanto, caos de carros en este cruce. Busco algo de música en la radio y nada… está lleno el dial de puras radios evangélicas, mensajes de conversión, de pecado, de culpa, de… lo que me faltaba, no sólo me siento culpable de no sé qué y esto... Miré algo de mi música trova:

Un homenaje a la que me hizo “volver a los 17”, la voz hermosa de la negra, la inmortal… en paz descanse. Ella seguirá viva por su canto, su voz… su compromiso con el pueblo…y todos los que hemos cantado sus canciones, porque yo, aunque no me creas, en mi taxi canto todas sus canciones...

Los vehìculos quedaban chiquitos ante este inmenso paisaje… viajar a la capital era un lujo. La primera vez que viajé tenía 10 años. Esa vez estrené camisa amarilla floreada y un pantalón campana, estaban de moda en aquellos años. El pantalón era celeste y tenía una cuchilla en el ruedo de color mostaza. ¿Te reís de mi verdad? Era distinguido en esos años (color "chinga la vista", dicen los cuates), pero por el color que llevaba…viajaba sentado en las piernas de mamá, porque sino me tocaba pagar. Bueno, pagaba ella.

Este viaje de la capital para el occidente es como un retroceso… regresar a lo que fui, o mejor dicho, de donde salí y soy ahora; después de la voz de la negra, me recordé de esa canción de … “cuánto perdí…cuánto logré… que cosas me han de doler…”

-no se preocupen señores, esta carretera es segura, les decía
-nos dijeron que en estos lugares hay mucho peligro, decía el turis este…
-pues debe ser, corremos peligro cuando vemos que las quichelenses se le avientan a uno…
-¿quién es ese grupo? Preguntó desconcertado el turista.
-son las camionetas que vienen del departamento de el Quiché. Se le dejan venir a uno, o en su caso como la que nos pasó pegadito en la subida… como que ha recibir herencia va…
- tremendo, tremendo… es imprudencia. En mi país ya le hubieran quitado puntos, remató.
- malaya, le contesté, aquí les dan puntos… porque ni la poli hace nada, ni la gente les dice nada… todos llevan prisa y no les importa atropellar al otro, al que se atraviese, pero cuando a uno le toca… ummm..., ((hay imprudencias de la gente también) somos capaces de lo impensable para el otro. Me recordé lo vivido en un 10 de octubre, hace pocos años: le debo la vida.

en fin, nos fuimos hablando de la comida, de los trajes, del idioma, de la historia de cada pueblo, de lo que fue ayer y como está ahora… de repente te lo cuento…

De repente vas a conocer la historia de estos pueblos…mientras, te dejo con este homenaje...